viernes, 14 de diciembre de 2012

Huellas de otoño

     Las hojas bailaban una desordenada danza al son que marcaba el viento. Giraban, chocaban, bajaban, subían y volvían a caer. Hojas de otoño, algunas más marrones que amarillas por el tiempo que llevaban ya caídas.
     Dos pares de pies caminaban entre ellas, al unísono, ralentizando el paso para que el camino se hiciese lo más largo posible.
     El aire que les rodeaba era frío, congelador, pero ellos lo cortaban con la calidez de sus cuerpos. Tenían los dedos entrelazados pero cubiertos con guantes, como si de una armadura se tratase.
     La noche ya había caído sobre la ciudad y las temperaturas comenzaban a descender en picado. Aún así, ellos seguían paseando a la luz de las farolas, como si no hubiese un mañana. Una noche nublada, fría, húmeda, donde los copos de nieve empezaron a caer, pequeños y mal formados. Ella levantó la mirada al cielo con una gran sonrisa dibujada en la cara y dejó que los copos entrasen en contacto con su piel. Notó que le soltaban la mano y volvió a bajar la mirada, escondiendo la alarma que se había producido en su interior. La mano que le había soltado le acarició suavemente el pelo. En ese instante, el mundo se paró para ambos, sin embargo sus corazones estaban acelerados, ansiosos por salir de la prisión de su pecho. Una chispa surgió al unísono, producida por la velocidad de sus corazones y, con la misma rapidez con la que se había creado, llegó hasta los labios de ambos que se unieron como si de uno sólo se tratase.

     The leaves danced a disordered dance to the beat of the wind. They spun, collided, fell, rose and fell back. Autumn leaves, some more brown than yellow by the time they had already fallen.
     Two pairs of feet walking among them, together, slowing the pace for the way to make it as long as possible.
     The air around them was cold, freezer, but they cut it with the warmth of their bodies. They had their fingers intertwined but covered with gloves, as if it were an armor.
     The night had fallen over the city and the temperatures began to nosedive. Even so, they were still walking in the light of the streetlights, as if there was no tomorrow. A cloudy night, cold, wet, where snowflakes began to fall, small and malformed. She looked up at the sky with a big smile on her face and let the flakes come in contact with her skin. She felt her hand loosened and lowered his eyes, hiding the alarm that had taken place inside her. The hand that had dropped stroked her hair softly. At that moment, the world stopped for both, their hearts were accelerated, eager to leave the prison of their chests. A spark came in unison, produced by the speed of their hearts and with the same speed with which it was created, came to the lips of both who joined as if it were only one.




5 comentarios:

  1. Hola=), me encanta como describes cada pequeño detalle, con sentimiento y la alegría que hay a pesar del frío.Te quedó precioso. un besito!

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  2. Madre que bien escribes :3 esta super bonito.
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    Porfi pasate y comenta :3

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